jueves, 26 de agosto de 2010

¿Ángel o Demonio?

A pesar de lo impropio, a pesar de la destrucción que causan y las secuelas que dejan, sí, me considero un apasionado de la historia bélica. Sin embargo, no he podido disfrutar mucho de ellas en mi formación académica, aún no sé por qué. Pero para ello está Internet, del cual no me queda otra que fiarme.

En una de mis recientes indagaciones, y en la arena de las consideradas por numerosos historiadores como las guerras más cruentas de la Historia de la Humanidad, me encontré con unos sucesos cuanto menos sospechosamente interesante. Y es que la Historia no aprende, y los "ángeles del pasado" acaban siendo no más que pútridos demonios. Yo, poniendoos la miel en los labios, os pregunto: ¿qué pueden tener en común la Alemania Nazi, la más cruenta nación de la Historia moderna, con las magnánimas "barras y estrellas"? ¿Cómo puede la nación más desarrollada del mundo caer en lo que escasos 25 años antes condenaban como atroz, inhumano, como un crimen en toda regla?

En efecto, solo hacen falta tres palabras para responder tantos interrogantes: Guerra de Vietnam. Pero más allá del conflicto bélico en general, yo prefiero fijarme en un detalle, puesto que los detalles más insignificantes, son los que marcan la diferencia, o establecen la similitud. Ese detalle, hoy se conoce como la Matanza de My Lai.

En marzo de 1968, Estados Unidos lanzó una ofensiva de "búsqueda y destrucción" sobre la región de Son My, en busca de vietcongs, al mando de cuya operación se encontraba el alférez William Laws Calley. Cuando este alférez sin escrúpulos, que 25 años antes daría el per
fil idóneo de las Waffen-SS, y su cuadrilla llegaron al My Lai, durante cuatro horas, violaron a mujeres y niñas, mataron ganado, quemaron casas hasta dejar el poblado arrasado. No contento con todo esto y con la firme convicción de que en ese poblado había centenares de vietcongs escondidos yo no se dónde, reunieron a los supervivientes en una acequia. Acto seguido, Calley disparó su arma contra ellos, y ordenó a sus soldados que hicieran lo mismo, hasta matar a todos los habitantes de la zona.

Por "defectos" en la investigación, no se sabe el número de muertos, que oscilaría entre los 347 y los 504. Días después, Estados Unidos facilitó la información oficial que enumeraba unos 120 muertos, de los cuales 90 eran vietcong no civiles y 30 vietcong civiles. Lo curioso es que solo se incautaron tres armas vietcong.

Por lo visto, Calley era un militar que no había conseguido muchos méritos y, su ambición para ascender, le hizo falsear datos, identificando vietcongs con simples civiles, para así poder contabilizar al menos, una victoria en su historial. Simplemente lamentable.

En este punto del artículo, os preguntaréis cuán osado soy para comparar la Alemania Nazi, con un simple "hecho aislado", un "daño colateral" sin importancia alguna. Pero lo cierto es que no traje a colación a las Waffen-SS sin motivo aparente. Huelga decir, o visto lo visto, quizas nó, que las SS han sido la organización militar más sanguinaria de la Historia por crímenes como los perpetrados sobre ciudades como Oradour-sur-Glane. Y es aquí cuando llega el clímax de la comparativa.

en 1944, mientras la ofensiva de, Día D se llevaba acabo, la 3º Compañía del 1er Batallón del Regimiento Der Führer, de la División SS Das Reich de las Waffen-SS del III Reich llegaban a la nombrada ciudad, por la información de que en dicha ciudad podría encontrarse un polvorín de armas maquis. Según el testimonio de los pocos supervivientes, hacia el mediodía una columna de vehículos nazis llegaron a la ciudad y se posicionaban en frente de la Iglesia. 150 soldados camuflados empezarían a registrar la ciudad y a mandar a todos los ciudadanos a la plaza de mercado, para inspeccionar sus documentos de identidad.



Tras acusar al alcalde de colaborar con las guerrillas, separaron a hombres, mujeres y niños, llevando a los primeros a las afueras de la ciudad, y a los otros dos a la Iglesia. La maniobra no había terminado cuando una granada de humo explotó en la Iglesia y cundió el pánico, a lo que los nazis respondierons acribillando a todo aquel que saliese de la Iglesia. Pero esa granada también era la señal para que los soldados apostados en las inmediaciones de la ciudad accionaran sus fusiles ametralladoras contra los varones.

Aquel día fueron asesinadas más de 600 personas, por el convencimiento de la existencia de armas que proveían a la guerrilla. Sin embargo, parece que fue un error de cálculo, puesto que el depósito de armas se encontraba en Oradour-sur-Vayres.

Todo esto se puede resumir en una serie de datos: William Laws Calley fue condenado a 3 años de arresto domiciliario; de los 67 militares supervivientes de las Waffen-SS, solo 21 pudieron ser presentados ante el tribunal, el resto fueron juzgados en rebeldía. ¿Cómo se puede olvidar tan rápido las heridas que causó la II Guerra Mundial y actuar de la misma forma que los mayores criminales del mundo?