sábado, 14 de febrero de 2009

Plan Bolonia y Espacio Europeo de Educacion Superior

Muy buenas amigos, hoy el tema que me propongo comentar es el polémico, al menos en el ámbito estudiantil, Plan Bolonia y sus antecedentes. Para ello, primero, pondré en contexto a mis seguidores y después desarrollaré mi punto de vista.

El 25 de mayo de 1998, los ministros de Educación de Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido suscriben, en París, la Declaración de la Sorbona, donde se insta al desarrollo de un Espacio Europeo de la Educación Superior (EEES). Reflexionan sobre el papel trascendental acabando con las fronteras y desarrollando un marco común de enseñanza y aprendizaje que favorezca la movilidad. Se anuncia que "parece estar emergiendo un sistema compuesto de dos ciclos, universitario y de postgrado que servirá de piedra angular a la hora de establecer las comparaciones y equivalencias a escala internacional" y que gran parte de la originalidad y flexibilidad "se conseguirá mediante el sistema de créditos, como el Sistema Europeo de Transferencia de Créditos y semetres" que facilitará la convalidación. Además se incide en la posibilidad de estudios multidisciplinares y en Universidades extranjeras, en el perfeccionamiento de idiomas, en las nuevas tecnologías y en la movilidad de estudiantes y profesores en la Unión Europea, así como en el reconocimiento mutuo de las titulaciones de educación superior.

Siguiendo estas pautas, el 19 de junio de 1999, los ministros europeos de Educación de treinta países, entre los que se encontraba España, suscriben la Declaración de Bolonia donde se establecen las auténticas bases del EEES. Se trata de promover la movilidad y el empleo de los ciudadanos europeos adaptando las enseñanzas universitarias a las necesidades cambiantes, a las demandas de la sociedad y a los avances del conocimiento científico. Los pasos a seguir serían:
a) Adopción de un sistema de grados académicos comparables y fácilmente equiparables, implantando el "Suplemento de Diploma" para promover el empleo y la referida competitividad internacional.
b) Implantación de un sistema basado en dos ciclos, diplomatura (pregrado) y licenciatura (grado), para lograr un nivel adecuado de cualificación; el primero tendría una duración mínima de tres años y el segundo tendería al titulo de "máster" o "doctor".
c) Establecimiento de un sistema de créditos como medida apropiada para promover la movilidad de estudiantes.
d) Promoción de la antedicha movilidad superando los obstáculos para la efectividad del movimiento libre con particular atención, de cara a los estudiantes, al acceso a estudios y oportunidades de formación y servicios relacionados.
e) Impulso de la cooperación europea para asegurar la calidad con vista a desarrollar criterios comparables y metodologías.

Además, se trata de reducir el número de alumnos por clase en las facultades universitarias, hacerlas más prácticas y la exigencia de un cierto nivel de inglés como objetivo.

Pues bien, yo actualmente curso el primer año de Derecho en la Universidad de Málaga y me he visto salpicado por esta innovación que no deja de ser utópica. Y digo utópica porque es un sueño, también para mi, que España se iguale a potencias europeas -también en materia de educación- como Finlandia o Alemania, pero como digo, no deja de ser un sueño.

A los pocos meses de ingresar en el centro superior de educación de Málaga, ya se podían ver los carteles de huelga e incluso el llamamiento a los encierros en el interior de las facultades, como paso en la de Ciencias de la comunicación. muchos os preguntaréis ¿y por qué se manifiestan, si solo son propuestas cuyo objetivo es mejorar la preparación y equiparar el nivel académico con otros países? Pues bien, es sencillo, se manifiestan porque, como ya he expuesto, la carrera universitaria se fragmentaría en dos ciclos, pregrado (graduado) y postgrado (licenciatura). El segundo iría acompañado por un título de máster o doctor, es decir, que para aquellas familias más menesterosas que no puedan pagar las cantidades económicas que exige un máster, su vástago solo podría alcanzar el nivel de "graduado" y no de "diplomado, o licenciado" de la actualidad. Esto supone una cierta "privatización" de la enseñanza superior de la que yo, a pesar de tener medios para costearme un máster, no estoy para nada de acuerdo.

Otro punto a exponer, es que en la facultad en la que estudio, la nota de corte que se exige es la mínima - y eso que hablamos de una carrera jurídica que cuanto menos, tiene cierta dificultad aparente- y, obviamente, aquellos sin vocación, eligen lo que para ellos es una carrera "fácil" porque la nota de corte es baja. Esto provoca la masificación del primer curso y lamentablemente, provoca la salidad o cese de la mayoria de los estudiantes -en torno al 70%-. Así en primero hay aproximadamente, unos 800 alumnos actualmente estudiando. ¿Cuál es la solución? Sin duda, dificultar el primer curso para que los menos aptos abandonen o pidan el traslado a otra universidad. Centrándonos en Bolonia, y a lo anteriormente expuesto, esta Declaración intenta conseguir unas clases de 50 alumnos como máximo, para que haya mayor empatía entre profesor y alumno y se consigan hacer más prácticas. En boca de un profesor mío, don Manuel Arias " si tengo dos clases de 200 alumnos y pretenden que las clases sean de 50 máximo, tendría 8 clases, lo cual es lo mismo, o incluso tendría menos tiempo". La solución, contratar a más profesores, pero con el capital que se destina a la Educación, poco se puede hacer.

Para terminar el artículo, que no mi disputa, planteo la siguiente reflexión: desde que empecé a estudiar en el colegio de primaria, la educación ha sido mediocre, inferior a la de Europa en general -me remito al Informe PISA- y ahora, alcanzada la educación universitaria, ¿pretenden cambiar el sistema? ¿Acaso no piensan que un cambio ahora solo puede perjudicar a los que nos encontramos "entre dos aguas"? La solución para mi, es un cambio radical desde que comenzamos con 6 años, un mayor aporte económico del Estado en materia de Educación, una mayor exigencia en todos los niveles, una mayor preparación para el acceso a las carreras universitarias y sobre todo tiempo, porque esto no se consigue en un año, ni en dos, y, como es normal, al gobierno no le interesa un proyecto a veinticinco años vista. Hay que empezar la casa por los cimientos (educación primaria) y no por el tejado. Los presentes estudiantes, son los futuros trabajadores y dueños, en cierta manera de la economía. Presidente, ¡un poquito de por favor!

Ruben Romero Calzado

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